En pocas palabras, debo decir que desde hace relativamente poco tiempo ya no creo en las coincidencias. Entre tantas historias que me han pasado, esta debe de ser una de mis favoritas: el día que descubrí a Jaime Sabines.
Hace casi un año exactamente que Crystian y yo nos fuimos de viaje a México a ver un concierto de Twenty One Pilots 😀 Tengo pendiente compartir fotos del viaje, o al menos, mis favoritas en un futuro post. El punto es que, supe de la poesía de Jaime Sabines de la forma más curiosa y precisa. Estábamos saliendo del Munal (Museo Nacional de Arte) cuando decidimos pedir un Uber y buscar un lugar donde almorzar. Crystian dice que ni cuenta se dio cuando entró al carro, pero yo si. El conductor, como cosa rara, venía escuchando radio y justamente cuando entramos el locutor de radio estaba recitando un poema de Jaime Sabines. Este para ser exactos:
Espero curarme de ti en unos días.
Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible.
Siguiendo las prescripciones de la moral en turno.
Me receto tiempo, abstinencia, soledad.
¿Te parece bien que te quiera nada más una semana?
No es mucho, ni es poco, es bastante.
En una semana se puede reunir todas las palabras de amor
que se han pronunciado sobre la tierra
y se les puede prender fuego.
Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado.
Y también el silencio. Porque las mejores palabras de amor
están entre dos gentes que no se dicen nada.
Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral
y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero
cuando digo: “qué calor hace”, “dame agua”,
“¿sabes manejar?”, “se hizo de noche”.
Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías,
te he dicho “ya es tarde”, y tú sabías que decía “te quiero”).
Una semana más para reunir todo el amor del tiempo.
Para dártelo. Para que hagas con él lo que quieras:
guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura.
No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana
para entender las cosas. Porque esto es muy parecido
a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.
Al finalizar, el locutor de radio dijo de quien era el poema y yo rápidamente apunté en mi celular el nombre. Aún en shock, pensando cómo fue que ese poema vino a mi así de la nada y con mucha curiosidad de saber más sobre Sabines y leer más de sus poemas.
En el transcurso del año logré comprar un libro recopilación de todos sus poemas, y fui marcando mis favoritos. No solo el estilo de Sabines me dejó marcada, sino también de alguna forma me abrió las puertas en mi cabeza a más formas de escribir poesía que no había pensado antes. Por si no lo había mencionado por acá, me gusta escribir poemas desde que estaba en el colegio, y es algo que he tratado de mantener activo desde ese entonces en mi otro blog: The Echo of Words 🙂 La mayoría son en inglés, pero definitivamente la semilla ya estaba ahí. Esa idea de…. ¿y si escribo en español otra vez?
Les comparto una foto del día que compré el libro de Sabines :p fui a comprar mi respectivo café frío y me fui a la grama a leer sin zapatos pura la loca hahaha

P.D. Esperen una pequeña noticia el próximo post … muy relacionada a este tema :p
